Certidumbre o posible ahorro: qué cambia entre fija, variable y mixta, con un ejemplo de cuánto se mueve la cuota.
En resumen
- Fija: la misma cuota todo el plazo. Variable: índice más diferencial, revisado cada cierto tiempo.
- En 180.000 € a 25 años, un punto arriba o abajo cambia la cuota en unos 100 € al mes.
- Compara el coste total con comisiones y vinculados, y prueba escenarios malos.
La diferencia, en dos líneas
En una hipoteca fija pagas el mismo tipo durante todo el plazo: sabes desde el primer día cuánto vas a pagar. En una variable, el tipo se revisa cada cierto tiempo (normalmente cada año) y es un índice de referencia, como el euríbor, más un diferencial: la cuota sube o baja con el índice. Las mixtas combinan unos años a tipo fijo y el resto a variable.
Un ejemplo con números
Para 180.000 € a 25 años, con cifras hipotéticas:
- Fija al 3,2 %: 872,42 € al mes, siempre.
- Variable, índice + 0,8 %, con el índice en el 2,5 %: un 3,3 %, unos 881,93 € al mes.
- Si el índice sube un punto, la cuota pasaría a unos 980,17 €; si baja un punto, a unos 789,50 €.
Son cuotas aproximadas, calculadas como si ese tipo se mantuviera todo el plazo. Lo importante es el orden de magnitud: un punto arriba o abajo cambia la cuota en unos 100 € al mes en este préstamo.
Cómo decidir
- ¿Cuánto margen tienes cada mes? Si una subida de 100 € te pondría en apuros, la seguridad del tipo fijo vale dinero.
- Compara el coste total, no solo el tipo. Comisiones y productos vinculados (seguros, domiciliaciones) pueden cambiar qué oferta es más barata.
- Piensa en el plazo. Cuanto más largo, más incertidumbre en una variable.
- Prueba escenarios malos. No compares solo con el índice de hoy: mira qué pasaría si sube uno o dos puntos durante varios años.
Nadie sabe cómo evolucionarán los tipos. Elegir fija es pagar algo más a cambio de certidumbre; elegir variable es aceptar riesgo a cambio de, posiblemente, pagar menos.
La calculadora de hipoteca compara dos ofertas fijas, variables o mixtas con sus comisiones y vinculados, año a año. Si ya tienes hipoteca, comprueba si te compensa cambiarla.