Un EBITDA de 200.000 € y un múltiplo de 5 dan 1.000.000 €, pero las participaciones valen 780.000 €. Por qué.
En resumen
- Valor de la empresa = EBITDA × múltiplo. Con 200.000 € y un múltiplo ilustrativo de 5, 1.000.000 €.
- Restando 220.000 € de deuda neta, las participaciones valen 780.000 €.
- Un punto de múltiplo cambia el valor en 200.000 €: por eso es el centro de la negociación.
Valorar con múltiplos
La forma más habitual de poner una primera cifra al valor de una pyme es multiplicar su resultado por un múltiplo. El resultado de referencia suele ser el EBITDA: el beneficio antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones. Mide lo que genera el negocio con su actividad, sin depender de cómo esté financiado.
Valor de la empresa = EBITDA × múltiplo
Un ejemplo con cifras
Una empresa hipotética con un EBITDA de 200.000 € y un múltiplo ilustrativo de 5 valdría 1.000.000 €. Ese es el valor del negocio en sí, como si no tuviera deudas ni dinero sobrante.
Para saber lo que valen las participaciones, que es lo que cobra quien vende, hay que restar la deuda financiera y sumar la caja que sobra. Con 300.000 € de deuda y 80.000 € de caja, la deuda neta es de 220.000 € y las participaciones valen 780.000 €. Quien tenga la mitad, 390.000 €.
Lo que pesa el múltiplo
| Múltiplo | Valor de la empresa | Valor de las participaciones |
|---|---|---|
| 4 | 800.000 € | 580.000 € |
| 5 | 1.000.000 € | 780.000 € |
| 6 | 1.200.000 € | 980.000 € |
Un punto más o menos de múltiplo cambia el valor de las participaciones en 200.000 €. Por eso la discusión de una compraventa suele centrarse en el múltiplo y en qué EBITDA se usa.
Qué mueve el múltiplo
No hay un múltiplo único: depende del sector, el tamaño, el crecimiento, la dependencia de pocos clientes o del dueño, y del momento del mercado. Los múltiplos de este artículo son ilustrativos, no una referencia de mercado.
- Suben el valor: ingresos recurrentes, clientes diversificados, un equipo que funciona sin el dueño, crecimiento estable.
- Lo bajan: dependencia de un cliente o de una persona, resultados irregulares, inversiones pendientes.
Ajustes antes de multiplicar
El EBITDA que se usa suele ser «normalizado»: se quitan gastos o ingresos extraordinarios y se ajusta, por ejemplo, el sueldo del dueño a lo que costaría un directivo a precio de mercado. Un pequeño ajuste en el EBITDA, multiplicado por 5, se nota mucho en el precio.
Para una operación real, una valoración profesional tendrá en cuenta además los flujos de caja futuros y las condiciones concretas. Haz una primera aproximación con la calculadora de valor de una empresa por múltiplos y revisa la salud financiera con la de ratios financieros.