En resumen
- El beneficio cuenta lo facturado; la caja, lo cobrado y lo pagado.
- Anota cada cobro y cada pago en la semana en que de verdad se producen.
- Lo importante es el saldo más bajo, no el del final del periodo.
Por qué el beneficio no basta
Un negocio puede ganar dinero sobre el papel y quedarse sin caja. El beneficio cuenta las ventas cuando se facturan; la caja, cuando se cobran. Si cobras a 60 días y pagas a 30, cada venta te obliga a adelantar dinero. La previsión de caja te dice cuándo va a faltar, con tiempo para actuar.
Cómo se hace
- Parte del saldo de hoy en el banco.
- Anota cada cobro en la semana en que esperas recibirlo, no en la que facturas.
- Anota cada pago en la semana en que vence: nóminas, proveedores, alquiler, impuestos, cuotas de préstamos.
- Suma y resta semana a semana y busca el saldo más bajo.
Un horizonte de 13 semanas (un trimestre) es habitual: suficientemente largo para anticiparse y suficientemente corto para que las cifras sean fiables.
Un ejemplo con cifras
| Saldo inicial | 8.000 € |
| Semana 1: cobras 3.000 € y pagas 2.000 € | 9.000 € |
| Semana 2: cobras 1.000 € y pagas 9.000 € (nóminas e impuestos) | 1.000 € |
| Semana 3: cobras 6.000 € y pagas 1.500 € | 5.500 € |
| Semana 4: cobras 2.000 € y pagas 2.500 € | 5.000 € |
| Momento crítico | Semana 2, con 1.000 € |
El mes termina con 5.000 €, pero en la semana 2 la cuenta casi se vacía. Si quieres mantener siempre 3.000 € de colchón, te faltarían 2.000 € esa semana.
Qué hacer si ves un hueco
- Adelantar cobros: facturar antes, pedir anticipos o reclamar facturas vencidas.
- Mover pagos: negociar con proveedores un aplazamiento puntual.
- Preparar financiación con antelación: una póliza de crédito se negocia mejor antes de necesitarla.
Calcúlalo con tus cifras
La calculadora te da el saldo semana a semana durante 13 semanas, el punto más bajo y el dinero que necesitarías para no bajar de tu mínimo.